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Pintura al óleo de un libro de cuentas abierto con una columna vacía, una lapicera, un mate y unos anteojos

Un registro incompleto engaña más que uno vacío.

Una cuenta con un hueco da un número que parece cierto. Por qué el dato que falta hay que pedirlo justo cuando hace falta, con un ejemplo de la esquila.

11 de octubre de 2026 (2 min de lectura)

En corto

Cuando a una cuenta le falta un dato, el resultado sale igual, pero sale mal, y nadie lo nota. Completar todo «algún día» no pasa nunca. Lo que funciona es pedir el dato que falta en el momento en que se usa, de a uno, y que la cuenta diga que le falta en vez de rellenarlo con un supuesto.

Un registro vacío no engaña a nadie, todos saben que falta. Uno incompleto sí, porque la cuenta sale igual. Suma lo que tiene, da un número redondo y parece cierto.

Un ejemplo con la esquila

Suponga que quiere saber cuánto le cuesta la esquila de este año, y tiene cargados estos gastos.

GastoMonto
Comparsa, 3.310 latas a $ 4.200$ 13.902.000
Alambre de atar$ 180.000
Combustible$ 410.000

La suma da $ 14.492.000. Pero faltan los bolsones, 48 a $ 9.500, que son $ 456.000 más. Con ellos, la esquila cuesta $ 14.948.000. La diferencia no parece mucha, pero el error se arrastra al costo por kilo de lana y a cualquier comparación con el año anterior. Y nadie se da cuenta, porque el número sin los bolsones se ve igual de prolijo.

La comparsa cobra por lata, no por animal. La oveja con dos años de lana y el carnero cuentan dos latas, y el carnero astado tres, así que el número de latas casi nunca coincide con el de animales esquilados.

Por qué «algún día» no llega

La idea de sentarse un fin de semana a completar todo nunca se cumple. Hay siempre algo más urgente, y para cuando uno se sienta, ya no se acuerda cuánto salieron los bolsones. El dato que falta hay que pedirlo cuando hace falta, en el momento en que se usa, y de a uno.

La tarjeta que pregunta el dato que falta, la respuesta en la misma tarjeta y la cuenta completa.

Lo que tiene que hacer una buena cuenta

  • Decir que le falta un dato, en vez de dar el número como si estuviera completo.
  • Preguntar cuál, con nombre y apellido («¿cuánto pagó por los bolsones?»).
  • No rellenar con un supuesto sin avisarlo.
  • Completarse sola cuando el dato llega.

Para que falten menos datos, lo mejor es contarlo apenas pasa. Si lleva su campo en KONDOR, pregúntele a KONDOR cuánto le cuesta su esquila y vea qué le falta. Si le falta algo, se lo pide en la misma tarjeta.

Escrita por Mateo Pautasso Cavanagh, fundador de KONDOR.